Al margen de las polémicas de investigación por presunta corrupción, el Gobierno de España se está enfrentando a una nueva fisura que amenaza mucho más que lo anterior. Tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, la política exterior de los EEUU ha virado 180 grados de manera que no se puede confiar ni depender de los norteamericanos en el mantenimiento de la OTAN. Ha llegado un momento en que Europa, cuyos 27 miembros son democracias de colores muy distintos, no tienen más remedio que aparcar diferencias en cuanto a la reorganización y rearme de la Defensa se refiere. Y el motivo añadido es la amenaza de que la Federación Rusa de Putin no sólo siga atacando Ucrania sino también a otros países que pudieran ser otras ex repúblicas soviéticas o incluso países de la Unión Europea.
Para empezar, la presidenta de la Comisión Europea Úrsula Von Der Leyen declaró que la UE aspira a dedicar un presupuesto por cada estado miembro de alrededor del 3% de su PIB. Actualmente, España es uno de los países punteros de Europa que menos proporción destina, por lo que se encuentra en el punto de mira. Y ayer, en la sesión del Congreso, el Presidente Pedro Sánchez anunció un plan que realmente no era un plan, pues se limitó a prometer que los miles de millones de euros adicionales de gasto público en Defensa no se obtendrían vía recortes de pensiones y otros gastos sociales. Así, simple y llanamente sin exponer los pasos a seguir ni las alternativas. ¿Qué pretende entonces el Gobierno? ¿seguir incrementando aún más los impuestos directos e indirectos a los ciudadanos? ¿inventarse nuevos impuestos a la banca y a las grandes empresas penalizando la inversión? ¿endeudarse? ¿todo a la vez?
El PSOE ha reemplazado el trabajo por el testeo de qué opinan las distintas fuerzas políticas sean las que sustentan a un gobierno en clara minoría o las ubicadas en distintas perspectivas de oposición. Así, todos los partidos independentistas de izquierdas más los populismos de Sumar y Podemos se posicionan en contra de aumentar el gasto en Defensa. Por si fuera poco, estas últimas fuerzas exigen que se reduzcan por imposición los precios de los alquileres un 40% (distorsionando el mercado y desincentivando la puesta en alquiler), romper relaciones diplomáticas con Israel y, lo que es más, abrir el melón de que España abandone la OTAN junto con Bildu. Únicamente PNV y Junts se han manifestado estar de acuerdo con el incremento.
En el bando de la oposición, Feijoo manifestó su incredulidad de que no haya presentado nada el Gobierno para aclarar de dónde saldará el dinero mientras que Abascal acusó de complicidad con China por su reciente visita y con Venezuela por la compra de gas y petróleo y entiende que el rearme debería de centrarse contra Marruecos, ya que no se cree la amenaza rusa. La verdad es que de estos dos quien manifestó declaraciones más coherentes fue el líder del Partido Popular, pues Vox empieza a mezclar cosas y termina hablando del campo y su agricultura y de la inmigración ilegal. Si existe la necesidad de aumentar el gasto en Defensa, ese es el centro del debate, no empezar a liar la maraña con otros temas. Es lo que tiene el populismo de derecha, que mezcla cosas igual que el de izquierda.
Realmente, ¿en qué se tiene que aumentar el gasto en defensa? Sobre todo en base tecnológica. Y es una pena que aquí no se invierta más fundamentalmente debido a las trabas burocráticas y a los elevados impuestos. Además, por poner un ejemplo, es una vergüenza que la Guardia Civil disponga de lanchas modestas en comparación con las bestias que llevan los narcotraficantes. Si queremos tener un ejército, unas fuerzas armadas y cuerpos de seguridad realmente eficientes es preciso dotarles de los máximos avances. Realmente, el Presidente del Gobierno no es ajeno a esto, pero se limita a decir que antes del verano lo propondrá. Así que hasta ahora lo único que está haciendo es tantear al Congreso y se ha encontrado con muy malas noticias.
Este escenario ha echado atrás al Gobierno en la elaboración y presentación de un proyecto de Presupuestos Generales del Estado, de manera que los Presupuestos de 2023 seguirían prorrogados y se incumpliría una obligación constitucional del Ejecutivo. Se excusa en que no se quiere "perder el tiempo al Congreso", cuando en realidad lo que sucede es que temen una sonora derrota que evidencia las fisuras importantes en sus socios. Sobre todo los arrinconados en la extrema izquierda. En cambio, los de derecha están más o menos controlados con el regalo del palacete al PNV y la cesión de las competencias de inmigración a Cataluña después de que la dispensa de acogida de Menas no fuese suficiente. Qué cosas, ¿eh?
Mirando más allá de España, lo cierto es que pienso que ha llegado el momento en que dependamos menos de EEUU y sobre todo ahora que su presidente está desatado subiendo aranceles con el presumible interés de que baje el precio del Dólar. España sólo tiene futuro en Europa y en la OTAN, digan lo que digan populistas de extremas izquierda y derecha. No es menos cierto que hay ciertas políticas europeas muy polémicas con las que no estoy de acuerdo como las inmigratorias. Por ejemplo, que se imponga la sucesiva acogida de "supuestos" menores extranjeros que provienen de culturas incompatibles con la democracia y los derechos humanos, sin ningún tipo de control. Sin embargo, los países europeos sólo pueden ser más prósperos en el entorno del libre mercado del Euro y coordinación de políticas, al mismo tiempo que situarse bajo el paraguas de la OTAN ante cualquier amenaza a su soberanía, integridad e independencia territorial.
¿Es Rusia un peligro? Francamente, después de los sucesivos incumplimientos de paz y no agresión a Ucrania, no es en absoluto de fiar Vladimir Putin. Asegura que no atacará nunca la OTAN, pero de momento ya ha hecho movimientos para usar a otros Estados como Georgia como puente con la UE contra las sanciones y los embargos. En Rumanía no le salió bien y su "candidato" fue excluido tras anular las elecciones por presunta injerencia rusa vía financiación ilegal. Con todo, lo de menos es Rusia, aunque sea el elemento motivador que usa Von Der Leyen para esgrimir exageraciones tan irresponsables como estas.
En definitiva, es necesario disponer de un ejército más moderno y competitivo pero no exclusivamente por Rusia, sino por propia independencia de EEUU y en coordinación con los países con los que más relaciones comerciales tenemos que son los europeos.
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