viernes, 16 de diciembre de 2022

Hay que echarlos, pero en las urnas

En el día de ayer, el gobierno de PSOE/Podemos con sus socios aprobó derogar el delito de sedición y rebajar el de malversación con la única voluntad de contentar a los independentistas que promovieron o apoyaron los sucesos del famoso 1 de octubre de 2017 y la consulta ilegal e inconstitucional que daba pie a una declaración unilateral de independencia de Cataluña. Pero la cosa no queda ahí, sino que además se coló la reforma de las Leyes Orgánicas del Poder Judicial y Tribunal Constitucional para reducir la mayoría necesaria para la renovación del CGPJ a simple. En definitiva, una reforma express del Código Penal que evidencia cuál es realmente el interés de los partidos del Ejecutivo: mantener la silla y el poder a toda costa. Y de nada han servido los recursos presentados ante el Tribunal Constitucional por parte de PP y Vox, que contaban con fuerza parlamentaria suficiente para ello, rechazando la presidencia de la cámara la suspensión de dicha sesión hasta que no se resolvieran.

A partir de ahí, pudimos ver en Twitter tanto a representantes políticos de los socios del Gobierno como a activistas políticos que juegan a ser periodistas (lo ponen en su bio pero lo que escriben y difunden no es periodismo sino servilismo) justificar aquéllas acciones acusando no ya a la Oposición de golpismo sino incluso al Tribunal Constitucional. Sí, los mismos que se escandalizaban de que días atrás se hablase de autogolpe. Y todo arranca con esas declaraciones gravísimas de Pedro Sánchez.

Y por si fuera poco, dentro vídeo para escuchar estas otras declaraciones no menos impresentables de Felipe Sicilia:

 

Hasta hace unos años era únicamente Podemos quien atacaba a la Justicia sin pudor. Pero esa metástasis que supone un partido de extrema izquierda (que casi nadie se atreve a reconocer) se ha apoderado completamente del PSOE gracias al ansia de poder y a la prepotencia de Pedro Sánchez. De hecho podemos hablar sin tapujos de una deriva autoritaria muy preocupante. Y si en los próximos días resuelve el TC y anula la votación será entonces cuando tanto el Gobierno y sus socios como sus títeres mediáticos difundirán (una vez más) el "golpe" del Tribunal Constitucional y la supuesta injerencia de la Justicia. Y será una nueva muestra de la ignorancia supina que les caracteriza, pues la separación de poderes es el principio en el que necesariamente descansa la representatividad de la soberanía popular. Soberanía que, en este caso más que ignorancia por mezquindad, olvidan que se fundamenta en la UNIDAD indisoluble de la Nación española y no en un territorio que para demandar independencia resulta ser demasiado influyente.

Verdaderamente que en esta situación merece una moción de censura en respuesta a esta deriva. Sin embargo, la solución no es la que plantea Vox. Lo primero de todo es que ese movimiento de hace una semana responde exclusivamente a una estrategia de imagen después de haberse visto perjudicado por el caso Olona en las encuestas. Segundo, es imposible sumar votos suficientes porque pese a los García Page que se han quejado no van a mover nada y ningún diputado va a comportarse como un socialdemocráta en lugar de un "sociata". Tercero, no tienen ningún candidato por mucho que traten de buscar a alguien "neutral" que pueda convencer incluso al ciudadano de a pie descontento. Cuarto, la sola presencia de Vox supone más munición al Gobierno para retratar la foto de la "derecha y ultraderecha" con la que se asegura mantener a su electorado menos afianzado. Quinto, la más que previsible derrota ofrecería una victoria a un Gobierno de coalición que pasa por su peor momento con el escándalo de las rebajas de condenas a violadores gracias a la Ley del sí es sí que equipara abuso con agresión sexual y lo que relato en este post, al margen de la guerra económica derivada de la guerra de Rusia. ¿Sigo con más?

Termino el post con esta brillante intervención de nuestra Inés Arrimadas:


Y seguiremos, porque este blog ha vuelto para quedarse.