Contexto preelectoral y encuestas
En los presentes comicios de 2026, Juanma Moreno aspiraba a mantener la mayoría absoluta y no depender de Vox. Los de Abascal presentaron a Manuel Gavira, portavoz del grupo parlamentario y secretario de la mesa del parlamento andaluz y su propósito era justo lo que no quería el PP: romper la mayoría para que tuviese que pactar y, según el resultado, poder exigir al menos la participación en una Consejería. La media de las encuestas publicadas apuntaba a que la continuidad de la mayoría absoluta era posible, al situarse justo en los 55 diputados. Sin embargo, al mismo tiempo muy ajustada como para confiarse. A ese respecto, Vox hizo unas declaraciones en campaña que considero desafortunadas al deslizar que votaría NO en una investidura de Moreno Bonilla. Las perspectivas en las encuestas eran que podía aumentar un escaño más, pero la comunicación de sus mensajes podía ser clave. En esta guerra, Juanma Moreno únicamente comentó que la decisión de gobernar o no en coalición dependía del electorado andaluz, trasladándole esa decisión poco cómoda para él pero de forma inteligente.
En la oposición, el PSOE volvió a jugar la arriesgada carta de recurrir a una ministra como en Aragón, si bien en este caso se trató de una figura con una popularidad mucho más baja que la de Pilar Alegría. Esta última, en Aragón, ya se enfrentó al recuerdo de haber sido portavoz de un Gobierno que causa más rechazo que nunca a la derecha de su posición, que cada vez es más amplia. Sin embargo, María Jesús Montero estaba un plano muy superior de crítica al haber sido Ministra de Hacienda. Fue protagonista de que no se hayan aprobado Presupuestos Generales del Estado, así como de subidas de impuestos y cotizaciones en un escenario de inflación y pérdida de poder adquisitivo para trabajadores y autónomos. Con el incremento percibido de descontento en esas clases sociales, podría valorarse que la mochila de su gestión ahondaría en la herida de un PSOE andaluz hecho trizas. Y es que todavía había sitio para más, pues se hizo público que el Tribunal de Cuentas detectó que se habían desviado 10.000 millones de euros de fondos europeos a pagar pensiones públicas. El postre de despropósitos en plena campaña fue calificar la muerte dos guardias civiles en Huelva una operación contra los narcos de "accidente laboral". Con todo esto, los socialistas perderían "sólo" 2 diputados más.
En cuanto a la izquierda alternativa, la coalición en la que se unieron Podemos, IU y Sumar volvió a probar suerte (PA) con Antonio Maíllo y con el objetivo de como mínimo de sobrevivir en un escenario en el que este espectro está en claro retroceso. Por una parte, podía ser un termómetro de qué perspectivas tendría la plataforma impulsada por Gabriel Rufián. En otro plano estaba Adelante, que renovó la cara principal retirándose Teresa Rodríguez y colocando a José Ignacio García, funcionario y psicólogo gaditano que formó parte de Podemos desde sus inicios en esta comunidad autónoma. Las encuestas apuntaban a que la segunda candidatura tendría más opciones de recoger el voto socialista más a la izquierda y logrando empatar con sus competidores más cercanos, tal vez por la crisis de credibilidad de Sumar y Podemos a nivel nacional.
En cuanto a SALF se presentó Adrián Yacar, policía nacional en excedencia. El sevillano Alvise exigió para no presentarse que PP y Vox le hicieran caso en 5 condiciones: reforma electoral, cierre de chiringuitos, fin sobresueldos a diputados, medida para solucionar la crisis de la vivienda y fin de las guerras, dando a entender que no se le diese ni un euro más a Ucrania ni se colaborase con la OTAN para defender a los países árabes de la teocracia criminal de Irán. Nada más empezar la campaña se hicieron públicas en cascada varias noticias negativas y polémicas de Alvise como la mala relación con su padre que desearía que metieran en la cárcel a su hijo, una denuncia por amenazas del Alcalde de Algeciras y la más importante, la retirada de su inmunidad parlamentaria por motivo de investigaciones por presunta financiación ilegal. Pese a todos estos líos, ¿conseguiría colarse por fin?
Finalmente, Ciudadanos no se presentó. En realidad, para sorpresa de nadie.
Resultados electorales y claves de la noche
El PP de Moreno Bonilla, tal y como era esperado, resultó ser la candidatura más votada. Sin embargo, no alcanzó la mayoría absoluta y perdió hasta 5 diputados a pesar de que aumentó sus votos en cerca de 150.000. ¿El motivo? el incremento de la participación electoral, que subió más de un 7,5% pasando de un 44,51% a un 52,16% y que en mayor medida se destinó a otras candidaturas. De esa manera, por mero efecto de la fórmula electoral, la proporción de los otros partidos y especialmente de Adelante Andalucía le hizo perder al PP la mayoría absoluta quedando en 53 diputados, es decir, a dos de la misma. Con estos datos, la pérdida no puede asumirla el PP como decepción sino más bien enfocarla como un punto de superioridad respecto a su principal socio, aparte de una continuidad electoral que deja a los socialistas casi un 50%. Y realmente esa es la foto que a nivel nacional le importa a los populares.
El PSOE de María Jesús Montero, sorprendentemente, también subió en votos conquistando 50.000 más pero perdió los dos diputados que le estimaban las encuestas por el mismo motivo antes señalado. En tal escenario, haber horadado aún más en el suelo electoral histórico del socialismo, no es del todo un fracaso rotundo. Por una parte, no cabe duda de que ha puesto de manifiesto su debilidad para concentrar el voto de la izquierda al no haber sido capaz de arañar voto de las otras dos candidaturas y, además, perder la batalla de la movilización. Por tanto, es un mal resultado pero, en un momento en que los socialistas están más preocupados de mantener Moncloa que de recuperar autonomías que tienen más que perdidas, que aumente algo el bloque de la izquierda les consuela en su estancamiento propio. Es más, pese a todas las barrabasadas que están cometiendo a nivel nacional, por más que sigan revelándose corruptelas, los socialistas siguen manteniendo un bloque incondicional que los va a seguir apoyando y eso es así en Andalucía, en Extremadura, en Aragón, en Castilla y León y en toda España.
Vox ha experimentado un resultado con sabor entre dulce y amargo. Por una parte, se ha roto la mayoría absoluta del PP en Andalucía, lo que obliga a éste a tener que buscar sus apoyos. Por otra parte, los propios de Abascal tan sólo han sido capaces de incrementar sus votos en unos 80.000 logrando un diputado más (15) necesitando Moreno tan sólo dos apoyos más para ser investido. Es un escenario que, realmente, no dibuja un poder importante de Vox que con arreglo a las declaraciones de campaña no merecería ejercer ningún poder en ninguna Consejería. Así que si Vox cumpliera con su amenaza de votar "no" a la investidura de Moreno, esa pataleta tan sólo le conduciría a nuevas crisis internas que, a día de hoy, aún no habrían ejercido influencia en su electorado actual. Personalmente, si fuese simpatizante de Vox no estaría muy contento e invitaría a una autocrítica. Es lo que sugiere, por ejemplo, el creador de contenido David Santos.
A la izquierda del PSOE, el gran ganador ha sido Adelante. Estamos hablando de una lista que ha pasado de un 4,58% a un 9,62% de los votos, subiendo más de 230.000 votos (tenía 169.000 en 2022) y pasando de sólo dos escaños a ocho. Personalmente intuyo que esa subida se explica en haber capitalizado la movilización electoral y haber pescado buena parte de ese voto en la abstención y nuevos votantes. Como hemos visto, PP, PSOE y Vox han subido, pero el incremento de Adelante ha sido espectacular. ¿Los motivos concretos? Era la primera vez que se renovaba el liderazgo tras dejarlo Teresa Rodríguez (que reveló ayer que padece un cáncer y pasa quimioterapia) y los mensajes transmitidos podrían tener un cariz más transversal y renovador para una cierta parte de los andaluces más descontentos. Entre ellos, los más cercanos al andalucismo que en otra época era más de centro derecha. Además, la crisis de imagen y liderazgo a nivel nacional de los partidos Sumar y Podemos que integraron la coalición de Por Andalucía (y que perdieron 20.000 votos) les ha favorecido vencer en ese duelo de la izquierda alternativa. Ahora bien, no es ni mucho menos mal resultado continuar con 5 diputados pese a la fuga de votos, seguramente en dirección a PSOE y Adelante.
Por último, SALF consiguió más de 105.000 votos que no han servido prácticamente para nada. O sí, para evitar que Vox o el PP capturase algún diputado más. Ni siendo de Sevilla ha conseguido Alvise obtener representación, demostrando que es perfectamente compatible conquistar 800.000 votos en unas Europeas con circunscripción única y no comerse un "torrao" (por no emplear otra palabra) con elecciones en provincias. ¿Se acabó ya la fiesta o todavía seguirá bailando con las luces encendidas?
El futuro político de Andalucía y sus retos
En atención al programa electoral del PP, la legislatura 2026-2030 se centraría en Economía en una vía liberal con bajada de impuestos, simplificación administrativa y captación de inversiones. El objetivo de Moreno Bonilla es convertir a Andalucía, una región tradicionalmente agrícola (ocupa un 40% del VAB), en líder en sectores estratégicos como el turismo, la industria e incluso las energías renovables. Pese a ello, choca con Vox en que este último propone rebajas fiscales mucho más fuertes no ya en el IRPF sino también suprimiendo impuestos autonómicos. También se promete un enfoque liberal en Vivienda sin intervenir de forma significativa el mercado inmobiliario sino facilitándole el camino: liberalizar suelo, agilizar licencias y fomentar la colaboración entre sector público y empresas para incrementar la oferta de vivienda pública asequible. Igualmente, es importante agilizar la burocracia y atender especialmente a colectivos como jóvenes y familias. Vox coincide en todo salvo en su lema propio de "prioridad nacional" para acceder a ayudas y vivienda protegida. Sin embargo, sólo puede equipararse al "arraigo" en el que caben españoles de origen, nacionalizados y extranjeros con residencia establecida de varios años. Por tanto, quedaría fuera un murciano que lleve poco tiempo.
En Sanidad, lo que todo el mundo espera es (valga la redundancia) reducir las listas de espera de operaciones quirúrgicas con más profesionales, reforzando plantillas y reorganizando el Servicio de Salud. También prometió ampliar horarios en atención primaria, invertir en tecnología sanitaria y mejorar las infraestructuras. Vox coincide en muy buena parte, añadiendo la necesidad de aumentar las camas en los hospitales. En la otra gran política pública, en Educación, el PP apuesta por el refuerzo de la Formación Profesional y educación especial así como de la digitalización, limitándose por lo demás a respetar la libertad de elección de centro y apoyo a la enseñanza concertada. Vox es más ideológico a este respecto, señalando particularmente su rechazo al "adoctrinamiento ideológico" en las aulas.
En Medio Ambiente, el programa del PP cree importante para combatir la escasez de agua el modernizar regadíos, reforzar infraestructuras hidráulicas y avanzar en energías renovables. A este respecto, la más eficiente y que podría ahorrar más es la eólica. Por su parte, Vox es partidario de la soberanía energética frente a la Agenda 2030 y de mantener un mix energético en el que la energía nuclear sea protegida y las renovables no choquen con la agricultura y ganadería.
Finalmente, sólo queda que Vox sea consecuente con su posición y no pretenda jugar al ajedrez contra Moreno Bonilla pues, como valoro, tendría todas las opciones para salir perdiendo si lo hace.




