Sostenibilidad hídrica y agrícola
Murcia se ha constituido en una potencia agroexportadora y con cierto renombre internacional, pero con tensiones claras. Por un lado, se le considera una alta productividad y tecnificación del regadío, con empresas líderes en exportación hortofrutícola. Sin embargo, la dependencia extrema del Trasvase, las sobreexplotación de acuíferos en el campo de Cartagena y Mazarrón y la presión medioambiental son los factores limitantes, de manera que el sector se mueve en un frágil equilibrio entre innovación y sobreexplotación. Además, una amenaza futura es la demográfica al reducirse considerablemente la participación de jóvenes, lo que ha motivado al Gobierno regional a tratar de fomentar el acceso con ayudas e incluyendo a mujeres. Sin embargo, una cosa es incentivar y otra que realmente las personas jóvenes sientan esa vocación.
Ante todo, la Región de Murcia parte de una desventaja de base y es que la cuenca del Segura sufre de un déficit estructural de recursos hídricos a consecuencia de su clima semiárido. Por tanto, no se trata de un problema coyuntural de sequía, sino de un modelo permanentemente tensionado por la falta de agua. Este déficit ha conducido históricamente a trasvases y desaladoras como soluciones. En este escenario, el trasvase Tajo-Segura es una infraestructura clave desde 1979 para abastecimiento y regadío y sustenta una parte esencial del sector agroalimentario regional con un innegable impacto en el PIB y en las cifras de empleo.
La guerra política entre el PSOE y el PP (que lleva gobernando Murcia desde hace más de 30 años) es más que evidente, sin que exista un plan hídrico nacional claro y definido. A esta alta politización que se observa tanto a nivel nacional como territorial (Murcia y Valencia frente a Castilla la Mancha), se unen recortes previstos por el aumento de caudales ecológicos. De hecho se apunta a una posible reducción de hasta el 50% del agua trasvasada tal y como comunica el Ministerio de Transición Ecológica a través de la Comisión Central del Tajo-Segura. Además, a esto se le unen dos cosas. Primero, que el agua desalada implica aumento sustancial de costes por el mayor precio de la electricidad. Segundo, que el proceso de osmosis inversa requiere bombear agua a muy alta presión, lo que incrementa el consumo de agua y puede repercutir en un mayor coste para el consumidor final.
Con todas esas limitaciones, Murcia precisa un "mix hídrico", es decir, no puede depender del Trasvase, ni las desaladoras y menos de los acuíferos, que cubriendo el 50% de las necesidades hídricas están siendo restringidos por el Ministerio. En un adecuado balanceo de alternativas se une la reutilización de aguas. En este punto, se dispone de cien depuradoras gestionadas por la entidad pública ESAMUR, constituyendo un elemento de economía circular al producir energía a través de biogás y aplicando filtros y rayos ultravioleta para asegurar la calidad del agua. Dichas aguas van destinadas principalmente a uso agrícola, pero también se reservan usos urbanos como riego de jardines o limpieza de calles. Queda claro que ante la falta de gobernanza y de planificación estatal, la Región no tiene otra que actuar por propia iniciativa.
Medio Ambiente
Ya dediqué un post a primeros de año sobre el Mar Menor y su personalidad jurídica, por lo que no me reiteraré en ello al menos en lo contado por allí y emplazo a leer, si se desea, este otro artículo.
El Mar Menor es un claro espejo de las contradicciones entre el modelo económico y el medioambiental, tratándose de esta una tierra que vive tanto del turismo. Dentro de las señales de mejora, en la versión del Gobierno regional se afirma en base a sus informes que se invirtieron 82 millones de euros en impulsar la Ley del Mar Menor con la rehabilitación de colectores en Islas Menores, Los Nietos y La Unión, 15 nuevos sistemas de gestión de aguas pluviales y de drenaje sostenible en San Javier. Otros avances fueron la regularización de 4.000 hectáreas que han pasado de regadío (sin derecho legal) a secano, la depuración de agua y la retirada de biomasa. Sin embargo, aquí está la verdad a medias. En estos meses de 2026, se han retirado 4.000 toneladas de biomasa, lo que representa casi el 50% de la retirada a finales del pasado ejercicio. Esto da una idea de la situación actual con la persistencia de aportes de agua cargada de nutrientes (eutrofización) y especialmente de la rambla del Albujón. Hay que tener bien claro que el Mar Menor no se puede salvar sin replantear el modelo productivo agrícola del Campo de Cartagena. Y por eso también defendí que la eventual comarca incorpore el nombre de la laguna en este otro post.
Pero al Mar Menor se le une el cambio climático como elemento multiplicador del problema. El aumento de temperaturas y la escasez de agua agravan la aridez y aceleran la pérdida de biodiversidad marina por anoxia. Pero no puede olvidarse la mayor irregularidad de las lluvias y episodios extremos de DANAs, de los que he hablando en otros posts y que han supuesto importantes daños y amenazas futuras, no ya a la propia laguna sino también a la agricultura y a infraestructuras.
Hablando de biodiversidad, no puedo evitar referirme a que la extensión de núcleos urbanos, infraestructuras y canteras han limitado nuestro hábitat natural y apenas nos queda el Noroeste con amplios espacios naturales, Sierra Espuña en Alhama o Calblanque en Cartagena. Además, la falta de actualización del catálogo de especies protegidas durante casi tres décadas dificulta la protección de la fauna y flora amenazada mientras que el Gobierno regional sigue alargando burocracia.
Finalmente, tenemos un problema recurrente con la calidad del aire. El tráfico, las intrusiones de polvo sahariano derivadas de la particular hostilidad del clima y la actividad industrial y agrícola son elementos que contribuyen a ello. No se trata de un inconveniente que suframos todos los días, pero presenta algunas fases en que se alcanzan picos importantes. Podemos consultar este mapa web mantenido por la Consejería de Medio Ambiente.
Infraestructuras de transporte, logística y conectividad
La Región de Murcia arrastra un déficit histórico en infraestructuras de transporte, tanto internas como externas. Las conexiones ferroviarias limitadas y la dependencia excesiva del transporte de carretera son factores logísticos limitantes que no contribuyen a compensar su localización en la periferia de España a pesar de su ubicación en la costa.
El tren de Alta Velocidad (AVE) cuenta con una larga historia de promesas y retrasos. La llegada a Murcia desde Madrid en el año 2021 ya supuso un avance, pero incompleto porque la extensión a Cartagena sigue aún pendiente y como poco se espera para 2032 o más allá a pesar de que se hayan adjudicado tramos clave en las obras. Es una vergüenza que el corredor del Mediterráneo desde la frontera francesa esté conectado al litoral del Mediterráneo y no llegue aún a Cartagena, por lo que entiendo perfectamente las quejas desde la ciudad milenaria. Cartagena y su entorno tiene un entramado industrial y económico que se beneficiaría de una conexión directa con el AVE desde Murcia, por lo que no se ha resuelto la cohesión regional.
Ligada al anterior está la cuestión de la ZAL (Zona de Actividades Logísticas). Es una plataforma logística intermodal cuyo fin es potenciar exportaciones agroalimentarias e industriales con mejor conexión del transporte ferroviario, de carretera y portuario. Precisamente, donde es menos competitiva la Región es en transporte de mercancías por carretera. La ZAL de Murcia se sitúa en el área oeste y se vincula a transporte agroalimentario conectándose con el Corredor Mediterráneo. Comenzaron las obras con un gran aparcamiento para camiones de más de 20.000 metros cuadrados y 261 plazas, si bien va todo lento porque el primer contrato quedó desierto en 2024 y hubo que rehacer pliegos y reestimar costes. Con todo, la situación de la ZAL en Los Camachos de Cartagena es peor, aún siendo en una zona más estratégica por su conexión con el puerto y el enorme potencial que representa. Existe más de una década de bloqueo por conflictos y acusaciones cruzadas entre Gobierno regional y Estado, burocracia de compra de suelo (no existe convenio) y sobre todo, la inexistencia de conexión con el AVE. Sin ramal ferroviario al puerto, la ZAL de Cartagena pierde su sentido.
Por otra parte, el Arco Noroeste es un proyecto estratégico para descongestionar el área metropolitana de Murcia - sobre todo el nudo de Espinardo y la Ronda Oeste- y mejorar las conexiones con Andalucía, Valencia y el interior regional como Molina de Segura, Las Torres de Cotillas, Lorquí, Ceutí, etc... Con algo más de 22 kilómetros e inaugurada el pasado mes de marzo, conecta Archena con Alcantarilla y ha costado 264 millones de euros de las arcas del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible y por lo pronto mejora la accesibilidad a núcleos industriales situados en las localidades mencionadas. Esto sin duda es un importante avance y hay que darle tiempo, pero al fin y al cabo la efectividad se queda fundamentalmente el vehículo privado.
Respecto al transporte metropolitano de Murcia ciudad, desde 2011 el tranvía de Murcia ha conectado fundamentalmente la parte norte, conectando la Plaza Circular con Juan Carlos I, la Flota, Nueva Condomina, la UCAM y la Universidad de Murcia en Espinardo como principales paradas. En octubre, a menos de un año para Elecciones, se prevé tener listo el proyecto (encargado a Urbamusa como medio propio) para ampliar hacia el sur conectando la Circular con la Estación de tren de El Carmen (2 km) atravesando la Gran Vía Escultor Salzillo. En el futuro, la siguiente idea será el Hospital de la Arrixaca en El Palmar. Hay que tener en cuenta que la ampliación del tranvía fue ralentizada debido a que el Plan de Movilidad Urbana Sostenible llenó la ciudad de carriles bici y de bus que, aunque hayan descongestionado el tráfico, lamentablemente no ha logrado reducir las quejas de los vecinos y para colmo el contrato se tuvo que rehacer por errores en los pliegos. En cuanto a autobuses, se promete una inversión de más de 700 millones de euros adquiriendo más vehículos y con más líneas y expediciones, incluyendo turnos nocturnos.
Lo último contrasta con los autobuses interurbanos más allá de Murcia y Cartagena. La Consejería de Fomento de la CARM es responsable de la licitación de concesiones de Alcantarilla-Murcia, Beniel a Mula, Molina de segura-Murcia, Mar Menor-Cartagena y de Valle de Ricote a Fuente Álamo. Sin embargo, hay quejas de usuarios relativas al retraso de los vehículos respecto a su horario y el estado antiguo de varios de ellos, lo que perjudica tanto al reemplazo de los coches como al confort. No existe ningún plan de inversión o de mejora al menos hasta el momento más allá del área cercana a Murcia. En Alicante, por el contrario, es posible viajar en tranvía desde Alicante hasta Benidorm (45 kilómetros).
Economía: crecimiento, desigualdad y financiación
La Región de Murcia mantiene una brecha estructural en renta y PIB per cápita respecto de la media española. Según datos de CaixaBank (2024), el PIB per cápita es el cuarto más bajo de las CCAA de España y un 18,6% por debajo de la media. Señala al factor de la inmigración conectada al crecimiento demográfico como una variable que habría desplazado a la baja estas cifras. No es un problema coyuntural, sino una divergencia sostenida en el tiempo. Murcia crece, sí, pero no converge.
El armazón económico de Murcia se caracteriza por el fuerte peso del sector primario, que en realidad es el esqueleto de su propia historia. En lo positivo, podemos afirmar con arreglo al informe antes citado que es una región muy exportadora gracias al sector agroalimentario. Su otro pilar es el turismo, lo que nos lleva a un sector servicios absolutamente conectado con el mismo y sobre todo teniendo en cuenta la conexión con las playas. Estos dos pilares son vulnerables a los problemas ya mencionados en los bloques anteriores como la escasez hídrica y crisis ambientales como la del Mar Menor. En tercer lugar, dentro de la industria tiene un importante peso el sector manufacturero, como por ejemplo los plásticos. Sin embargo, los efectos acumulados de la crisis de inflación derivada del conflicto entre Rusia y Ucrania han reducido considerablemente la exportación de mercancías. Además, pese a que el modelo murciano sea competitivo en costes internos no lo es tanto en valor añadido.
Recientemente se hizo oficial que la empresa Quantix establecerá un centro de microchips y semiconductores en el término municipal de Murcia. Prevé invertir 40 millones de euros y está participada la entidad por el Gobierno de España a través de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica. Quantix eligió Murcia por logística, infraestructuras y la disponibilidad, sobre todo, de suelo urbanizado lo suficientemente importante como para albergar una infraestructura industrial de ese calibre. Proyectos como este muestran que la Región de Murcia intenta abrirse paso en sectores tecnológicos estratégicos y de valor añadido. Ahora bien, esto no quiere decir que se vaya a convertir en la Silicon Valley del sureste español, dado que iniciativas como esta conviven con una estructura económica muy dependiente de la agricultura, el turismo y los servicios tradicionales. El mayor factor limitante es el motivo principal por el que ha elegido la capital de la Región: el suelo industrial disponible. Y no es tanto porque se haya primado el sector manufacturero como la regulación del propio suelo. Si la Región de Murcia quisiera avanzar en la microelectrónica, ciberseguridad y inteligencia artificial, ha de empezar por cambiar la regulación del suelo.
En cuanto al mercado laboral, se asisten a tasas de desempleo tradicionalmente superiores a la media nacional. Ello es debido a la alta temporalidad de los empleos, asociada a la dependencia de campañas agrícolas y a la estacionalidad turística. El empleo refleja la estructura productiva siendo más intensivo en mano de obra y como decimos menos estable. Así que el problema no es cuánto empleo se crea sino la precariedad del mismo incentivada por una menor productividad de la economía en sentido agregado.
En cuanto a la financiación autonómica, Murcia es una de las comunidades que denuncia infrafinanciación crónica. Según la propuesta del Gobierno de España, a Murcia le correspondería para 2027 (año electoral) un 20% de lo que actualmente tiene, es decir, 1.188 millones de euros más. Las variables son envejecimiento, necesidades educativas, población, superficie, dispersión, insularidad, servicios sociales, población protegida y costes fijos. Sin embargo, este es un tema con el que las autonomías hacen más política entre ellas y el Gobierno central, pues en algunas se percibe desigualdad respecto de las más ricas como Cataluña con un eventual sistema propio. Al margen de eso, es conocido que se perciben desigualdades internas entre Murcia metropolitana, Cartagena, interior y zonas rurales. Así que la brecha no es sólo respecto a España sino dentro de la propia región. Y por eso es tan importante en dónde y en qué ámbito orienta sus proyectos.
Conclusiones y propuestas generales
La Región de Murcia ha logrado construir una economía dinámica y exportadora en agricultura. Sin embargo, su especialización dificulta la transición hacia actividades de mayor valor añadido como los centros de datos y la inteligencia artificial. Dada la extrema dependencia del agua, se hace imposible ni tan siquiera llegar a estimar a largo plazo que se pudiera optar a una diversificación en ese camino. Pero no quiere decir que Murcia no pueda ser una potencia tecnológica. Claro que puede serlo, pero en su punto fuerte: la agricultura. Existen importantes proyectos agrícolas fomentados por el organismo público autonómico IMIDA y con experiencia compartidas de otras regiones como sistemas de fertirrigación de alta precisión, IA aplicada al riego o drones aéreos y robótica terrestre como sensores. Pero también cuenta con entidades privadas relevantes como Agritech Murcia y Microgaia Biotech. La primera es una plataforma empresarial y tecnológica que aporta conocimiento de telecontrol de riego, tratamiento de agua, invernaderos inteligentes, automatización de sistemas, monitorización de plagas, etc... Por su parte, Microgaia Biotech es una entidad surgida del ente público estatal CEBAS-CSIC y se especializa en microbiología y biotecnología, biofertilizantes y reducción de químicos agrícolas. Si la escasez de agua se convierte en incentivo tecnológico, Murcia puede sacar partido de esa situación y de su propio modelo económico como motor de innovación, liderar el conocimiento agrícola especializado y posicionarse como referencia mundial no sólo para el sur de Europa sino también para el norte de África, Oriente medio y Latinoamérica.
En Medio Ambiente, la sostenibilidad de la agricultura murciana probablemente no dependa de reducir su importancia económica, sino como decimos de aumentar su contenido tecnológico. Primero, por un uso más eficiente del agua que permita aplicarla exactamente donde y cuando se necesita evitando derroche. Segundo, la agricultura de precisión permite reducir el uso de fertilizantes y fitosanitarios detectando las plagas y ajustando las dosis. Tercero, la optimización de riegos proporciona menor consumo energético y reducción de emisiones, combinándose con energía solar y electricidad. Y en cuarto lugar las empresas y universidades aportan datos y conocimiento. Con todo, la tecnología también puede emplearse para aumentar la producción y superficies e intensificar aún más los cultivos, diluyéndose el beneficio ambiental con un eventual efecto rebote. El caso del Mar Menor es un buen ejemplo en el que la eficiencia por sí sola no basta sino que también importa la ordenación agrícola y el control de vertidos.
La tecnología fotovoltaica es la energía renovable más extendida por razones obvias de climatología y disponibilidad de irradiación. La energía eólica podría ayudar a ahorrar y abaratar el agua debido a que la desalación consume mucha electricidad. Además, se reduciría la presión ambiental sobre los acuíferos. Sin embargo, el potencial eólico en Murcia se concentra en el Altiplano, Noroeste, áreas montañosas y litorales existiendo condiciones de viento menos competitivas. Además, tiene un impacto paisajístico y de biodiversidad (afectando por ejemplo a aves rapaces y migratorias) y choca con la agricultura (cultivos y explotaciones) y ganadería (pastoreo). En Murcia está el proyecto europeo Biowind que pretende una planificación eólica sostenible, respetuosa con la biodiversidad y con participación ciudadana. Entre otras cosas, se ha decidido encargar un manual técnico ambiental para parques eólicos a la Universidad Miguel Hernández. Dentro de las limitaciones, apostar por la eólica en la Región de Murcia puede tener sentido se se hace como complemento. Aparte de resiliencia climática y reducción de costes energéticos del agua, la energía eólica puede aportar estabilidad del sistema porque aporta más inercia al mismo ante cambios bruscos de producción y demanda de electricidad.
La ZAL es, como dijo López Miras, "el verdadero cuello de botella" del crecimiento industrial regional. Representa una de las grandes aspiraciones económicas de la Región: explotar su posición estratégica en el Mediterráneo para convertirse en nodo logístico e industrial del sureste peninsular. Sin embargo, años de retrasos, conflictos políticos y carencias ferroviarias reflejan las sempiternas dificultades históricas de la Región de Murcia para ejecutar grandes proyectos transformadores. Especialmente destacable es el caso de Cartagena, que con un potencial industrial innegable se ve doblemente frenada por la falta de conexión ferroviaria del AVE y el bloqueo de la ZAL. Hasta que el primero no se solvente, el segunda no se desencallará, lo que puede representar más oportunidades perdidas.
Por último, como habitante de fuera de la capital pero que trabaja en ella mi sensación es que el transporte público es muy mejorable. En épocas estivales se hace más patente la fuerte dependencia del coche aún para simplemente pasar un día fuera. La Región de Murcia ha crecido durante décadas alrededor de la carretera y el vehículo privado. Uno de los grandes interrogantes para las próximas es si será capaz de desarrollar una red de transporte público regional que vertebre eficazmente el territorio sin tensionar la presión ambiental sobre espacios especialmente sensibles como el Mar Menor.



